Tea

La nomenclatura de Trastorno de Espectro Autista se usa en la actualidad en lugar del término “autismo” o “trastorno autista” más utilizados en el pasado. Este cambio de terminología se justifica desde una concepción más amplia de los trastornos generalizados del desarrollo y entendiendo que esta alteración en el desarrollo está presente con más frecuencia.

 

No son considerados una enfermedad, en el sentido que pudiera o no tenerse, sino un conjunto de síntomas o alteraciones específicas en una serie de áreas del desarrollo (interacción social, comunicación, anticipación y flexibilidad, simbolización) que se observan en algunas personas y que no son explicables desde su retraso en el desarrollo.

Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son un conjunto de alteraciones que afectan al desarrollo infantil. Dichas alteraciones se producen porque existe un trastorno neurológico crónico de base.

La forma en la que estas alteraciones se manifiestan es de manera distinta en cada persona, de ahí que se hable de un “espectro”, es decir, que existen diferentes maneras en las que los síntomas de este tipo de trastornos aparecen, la gravedad de los mismos varía de unos casos a otros, pudiendo ser desde muy leves a graves, así como puede variar la naturaleza de las mismas.

Además, los TEA son más comunes en niños que en niñas y ocurren por igual en cualquier grupo cultural y social.