Piscina

En casa nos gusta el deporte, y queremos inculcarlo a nuestros niños desde pequeños, así que el pasado curso (17/18) apuntamos a los niños a natación.

Era solo una hora a la semana, los viernes, que ya que me tocaba a mí ir con los dos, pues quería empezar con poco.

 

Así que mientras el mayor se iba con su grupo, yo me tenía que meter con el peque en natación de bebés.

 

Había semanas que no podíamos ir, con lo cual, se pasaba 2 semanas, de clase en clase, y no vi mucha evolución en él.

 

Hay veces que al contrario, le veía con más miedo, y yo estaba deseando terminar el curso, no entendía por qué mi hijo iba a un ritmo más lento que los demás.

Lo achaqué a las faltas y que no había asistido a suficientes clases.

 

Así que este curso (18/19) no quería que nos pasara lo mismo, con lo cual, nos apuntamos a 2 clases por semana.

Por lo que aunque alguna semana faltáramos algún día, no habría semana que no asistiera y no estaría tanto tiempo sin ir a clase.

 

Y aunque al principio parecía que iba más o menos bien, a finales de octubre/primeros de noviembre tuvo una especie de retroceso total, llorando sin parar en mis brazos y no quería hacer nada.

Así que tuvimos que empezar prácticamente de cero, en mis brazos, paseando tranquilos por el agua, jugando en sitios donde no le cubre para que poco a poco recuperara la confianza.

 

No ha perdido del todo ese miedo al agua, o quizás es, como dicen los monitores, mucho apego a mí.

No lo sé, yo no entendía, que mi hijo, no hiciera las mismas cosas.

No entendía, porqué mi hijo tenía que ir más despacio que los demás, muchas veces me frustraba por eso (y me sigue pasando).

 

Cuando tuvimos el diagnóstico del TEA, fue un poco más fácil asimilar esto, pero sólo un poco.

 

Lo bueno, es que poco a poco, el peque iba evolucionando en natación, iba muy lentito, eso sí, pero ya empezaba a jugar y hacer los ejercicios, no hemos conseguido que flote por sí solo, pero ya incluso disfruta en el agua.

 

Pero desde hace un par de semanas, ha cambiado el monitor, y A lo ha notado muchísimo, y hemos tenido de nuevo un retroceso, con lloros, solo en mis brazos y yo pensando que para qué habré ido.

 

Y eso que el monitor en más cariñoso y amable que el anterior, (le comenté que tenía TEA) y cada ejercicio nos lo adapta y explica para nosotros.

 

El anterior monitor realmente pasaba de nosotros y casi nos ignoraba.

 

Nos queda una semana de natación y no sé lo que hará, no sé cómo estará, ni se en qué punto vamos a terminar el curso.

 

Solo sé que hay niños que con dos meses, van nadando mejor, que mi peque con dos años que llevamos ya.

 

Nadie dice lo duro que es, los miedos, las frustraciones, la falta de energía y la falta de motivaciones.

 

¿Sirve de algo todo lo invertido en natación?